El arte es un sufijo del hombre.
Un tirano que quiere contratarte,
pide sangre y sueños
listo para treparte, como ciempiés,
se mete por los oídos,
por la boca, nariz, ojos,
ano, ombligo, poros,
bajo las uñas.
Es una novia que quiere castrarte,
no busca enamorarte
sólo ligarte, atraparte,
usarte, violarte, golpearte.
Cuando terminarte
con tu palabrarte
en tu último suspirarte,
te das cuenta
que nunca quiso amarte.
martes, 17 de febrero de 2009
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